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miércoles, 20 de julio de 2011

In concert


No necesito que vengáis y me habléis de cómo se os va la cabeza, por sus caderas. Que conozco de sobra esa sonrisa, sus maneras, el remolino que crea a cada paso, los ademanes que inventa. Y la he visto ser ella misma, no puedo escribir más poemas y es por eso, por eso y por todo eso que cuentan de cómo bebe la cervezas; de lo fácil que parece caer enamorada. Que puede hacer que ella sea el único motivo por el que estar, por el que seguir viva y a la mierda mando la autodestrucción que rige mis días. Todo eso de que vivir es lo mejor lo conozco desde ese día que se me acercó y me recordó su nombre, cómo habíamos cambiado, yo la que más que me sentía sola en medio de toda la gente.
Pero nadie sabe lo que es, lo de caer desde lo más alto y que ella me tienda la mano, 'venga, saca los cigarrillos y el café y me lo cuentas'. Despertar a su lado después de una noche de borrachera, que te abrace y te diga cuánto te quiere, que te recuerda la nada que somos la una sin la otra, que bostece y sonría y entonces, entonces me siento más viva.
Así que comprendo, que se os vaya la olla por sus piernas, que se os ponga tiesa al verla intentar bailar, que miréis disimuladamente, que ella lo hace a posta y nota vuestros latidos acentuados.
Yo también la veo, cuando me guiña el ojo, agacha la cabeza y levanta la mirada, tratando de provocar a cualquiera. Conozco su voz en formato de susurro, en formato de secreto; que conozco a sus cicatrices y a sus sonrisas, las canciones que debo tocarles con la guitarra. Que yo también tengo su número de teléfono grabado en la mente, que también almaceno esa forma que tiene de afinar las cuerdas.
Y ella, a mí, que conoce mis pesadillas y no me dice que no a nada. Que conoce esa cara que pongo cuando desaparezco. Que me ve romper relojes y llorar con desconsuelo. Y que sabe eso de que digo que 'un polvo es un polvo', que cuando voy a comer y me entra el asco ríe y dice 'cosas peores te has metido en el cuerpo', que conoce el motivo de mis uñas de colores. Tenéis razones para quererla, eso es cierto, pero yo tengo muchas más.

Texto cortesía de Petite Mademoiselle. Su blog

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